Queridos bares…..

No nos cabe duda para Jaén Gastronómico  que la gastronomía Jienense esta en crecimiento en cuanto a calidad se refiere, prueba de ello es el incremento de establecimientos que aparecen en guías gastronómicas y  reciben distinciones de grandes jurados.

Pero como bien nos dice nuestro amigo Marcos Reguera (Cerro Puerta),no podemos obviar el verdadero sentido que ha acompañado desde siempre a una buena mesa, «las sensaciones», esas que hacen que las valoraciones sean diferentes, esas que hacen que lugares únicos permanezcan vivos, esas que hacen que las experiencias vividas en estos establecimientos sean especiales, por tanto recordad, seguid transmitiendo » buenas sensaciones sensaciones».

Os dejamos un articulo escrito por Marcos Reguera en el cual nos trasmite la importancia de las experiencias.

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«QUERIDOS BARES

Vivimos una época interesante para la gastronomía. Innumerables asociaciones dan salida a las inquietudes de la gente de la calle.  Los temas de conversación sobre recetas y restaurantes, las materias primas, vinos cada día más compensados de relación calidad-precio, mucha información que colabora en dinamizar y ampliar un ámbito que llevaba mucho tiempo en manos de personas con poco ánimo de evolucionar.

Pero, cómo no, empezamos a tropezar con toda una industria, un movimiento, casi siempre advenedizo, que gira entorno a las oportunidades de la demanda de información. Me refiero a las guías, a las estrellas, a los soles, a las webs de opinión y a las puntuaciones en general sobre bares, restaurantes, platos, camareros, vinos o cualquier otro asunto que pueda ser valorado.

Esta navidad, la Asociación Gastronómica La Alberca me invitó a participar a un acto, su primer acto público, en el que premiaban los negocios visitados por sus asociados. Este grupo de amigos valora en función de unos parámetros algunos bares de la ciudad, reuniéndolos por zonas y eligiendo a un ganador para cada una de ellas. Una iniciativa que pongo en cuestión pero que aplaudo por el argumento que su día esgrimí en aquella presentación: este pasado mes de octubre en San Sebastián Gastronómica, presencié la ponencia de Andoni Aduriz del Restaurante Mugaritz en la que abordó una cuestión que me hizo reflexionar. Tan solo hay una cosa en la que todos los cocineros están de acuerdo y esa cuestión es que hay que cocinar platos ricos. Pero ricos ¿para quién? Si elaboramos un plato que contenga angulas, para un español puede ser uno de los platos más lujosos y suculentos que existen, pero para un norteamericano puede ser vomitivo. Y si nos quedamos un poco más cerca y abordamos el tema del cordero, ¿a cuanta gente no le gusta su sabor? ¿Estamos en condiciones de valorar negocios, platos, bares, etc, en función de una valoración personal, sometiendo a juicio un negocio que tiene una ubicación, un entorno, una clientela y unas vicisitudes concretas? ¿Es esto realmente justo?

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Yo no creo en las puntuaciones. Yo creo en las experiencias. Estos chicos que visitan las zonas de bares van buscando momentos únicos que les hagan disfrutar. Estos chicos visitan establecimientos que son únicos y singulares, que están inmersos en un arraigo cultural que es el que ellos reivindican y luchan para que permanezca. En realidad, ese esfuerzo nace de la búsqueda de la autenticidad.  De nada me sirve que un experto evalúe esa experiencia porque para él, seguramente, esté despojada del arraigo que a nosotros nos pone de acuerdo.»

 

Nos vemos por esos bares.